El terral que soplaba esa tarde les traía desde el barcito playero y de forma intermitente, una balada melosa que bien podría ser de Drexler como de Jack Johnson.
Ellos, sentados en la arena eran parte y a la vez espectadores de la dinámica que se desenvolvía a su alrededor. Reconstruían la noche anterior, miraban a la gente y decidían si comprar o no las empanadas vegetarianas para matar el hambre, o un agua para paliar el efecto del despiadado sol de enero. Nunca se acordaban de agarrar suficiente plata antes de salir.
l estaba incómodo. No había logrado persuadir a sus amigos de sentarse más cerca del mar, tenía calor y algo de resaca, pero sobre todo, su incomodidad estaba asociada con la gente que lo rodeaba.
No es que se sintiera incómodo con sus compañeros de campamento. Es verdad que no tenía confianza más que con uno o dos, y que a veces necesitara estar solo tanto como ir a mojarse en el mar en aquel momento. Pero lo que lo perturbaba era otra cosa. Continue reading ‘Viento norte’ »